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_cCo-BoBEC
041 _aspa
100 _aMulvey, Laura
_eautor
_99762
245 _aTexto recuperado:
_bPlacer visual y cine narrativo /
_cLaura Mulvey
260 _aMéxico:
_bCineteca Nacional,
_bConsejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA,
_c2013
300 _apáginas 37-47
500 _aAgradecemos a la autora por autorizarnos a publicar este texto y su introducción. Ambos fueron traducidos del inglés por Lorena Sosa.
520 _aMe involucré con el feminismo en 1970. Iba al cine, pero la devoción pura, particularmente hacia Hollywood, era complicada para mí debido a la influencia del movimiento. Sin embargo, el feminismo también me introdujo en la teoría psicoanalítica, que transformó, pero también preservó, mi cinefilia, empujando la devoción pura hacia las ideas y las palabras, y dándole una vertiente política. La influencia de Freud en el feminismo británico fue política. Para mí, su análisis de la psique masculina como fundamentada en la ansiedad de castración ofrecía una clave particularmente interesante para comprender la neurosis en la representación masiva de las mujeres que utilicé en mi análisis del “fetichismo básico” en los scrap-books de Allen Jones de 1972. Al mismo tiempo, el movimiento feminista transformó la explotación sexual y la opresión del cuerpo femenino en un asunto político y un lugar de lucha. Releyendo “Placer visual”, me doy cuenta de que el énfasis en la castración y el fetichismo bien pueden haber sido una “resaca” del artículo de Jones, pero, como sea, el fetichismo es la más semiótica de las perversiones, dedicada en gran medida a las imágenes y objetos y finalmente transferible al cine (como imagen y objeto). Estos procesos de descolocación demandaban la decodificación, que era, en sí misma, emocionante y satisfactoria. Al tiempo de brindar un antídoto intelectual a la figura de la mujer como espectáculo erotizado. Esta reunión de feminismo, psicoanálisis y Hollywood hace surgir dos puntos clave. Primero, debido al legado de la fascinación cinéfila, escribí acerca de Hollywood no como cine que menosprecio, sino uno que entiendo, aunque con reservas, como un cine rico y complejo que ha dominado de manera suprema el “lenguaje” de la mujer como espectáculo tanto para visualizar como para asegurar la diferencia sexual. El segundo, dado que la “mujer como espectáculo” y las “narrativas del deseo” estaban justo en el centro de Hollywood, este era un cine que era material sumamente apropiado para la interpretación psicoanalítica feminista. Aunque bien sería posible “psicoanalizar” el cine como tal –y no es necesario decir que la psicoanalítica es sólo una entre muchas posibles aproximaciones críticas– mi premisa en “Placer visual” era limitada y polémica: que Hollywood, no el cine en general, era sumamente adecuado para este análisis. Mientras que las figuraciones del cuerpo podrían ser privilegiadas por encima de otros elementos cinemáticos, este enfoque enfatiza la perfección y la estilización del cuerpo, no sólo en la belleza física, sino también en el movimiento, los gestos, la apariencia y el tono de voz, tan esencial para el star system como “atracción”. Pero, para mi argumento, finalmente era la forma en la que estas imágenes estilizadas repetidas inagotablemente eran traducidas al “dialecto de Hollywood” lo que era la fuente del placer visual.
546 _aTexto en español
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