000 05209naa2a22003371i 4500
001 12969
003 OSt
005 20170914142816.0
008 151103s2013 xx gr 000 0 und d
022 _a2007-3895
040 _aCo-BoBEC
_bspa
_cCo-BoBEC
041 _aspa
245 _aDossier:
_bTerritorio documental
260 _aMéxico:
_bCineteca Nacional,
_bConsejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA,
_c2013
300 _apáginas 25-35
505 _tIdeas y dudas para discutir el cine documental, conversación electrónica entre Josetxo Cerdán, Abel Cervantes, Abel Muñoz Hénonin y Antonio Zirión.
_gpáginas 27-29.
_aHabrá que contar que ante el fracaso de nuestra convocatoria para escribir un texto introductorio a este dossier decidimos escribir un e-mail a algunos especialistas de México y España y pedirles ayuda. El resultado es esta discusión llevada a cabo entre el 5 de septiembre y el 1° de octubre.
505 _tReflexiones en torno a los otros radicales en el cine documental /
_rGustavo E. Ramírez Carrasco.
_gpáginas 30-35.
_aEn gran medida, el cine documental se trata de posar una mirada sobre el otro. El ejercicio es más o menos sesgado: la mirada siempre se coloca desde una posición cultural y física distinta del lugar donde está quien es observado. Entre la cámara de video que monto en un sencillo tripié para registrar sus acciones y ella, que a veces me mira de reojo con nerviosismo evidente mientras la grabo por primera vez durante casi media hora –«¡No mire a la cámara!», pienso, sin atreverme a decírselo para no disipar así el circuito de “confianza”, el pretendido rapport que en los últimos días he establecido vagamente con ella–, se abre un abismo de símbolos y concepciones que convierte a ese registro en mucho más que una recolección momentánea de gestos, miradas y acciones cotidianas para un ejercicio en video. En esa pequeña casa de madera y bloques de hormigón, a cientos de kilómetros del núcleo urbano grande más cercano, y con un calor de los mil demonios irradiando desde las ventanas y colándose desde el techo por los hoyitos de luz ahumada que quiebran la penumbra evanescente, grabo lo que considero será un documento audiovisual sobre la vida cotidiana de los habitantes de un pequeño poblado totonaca en la sierra. Pero en realidad –si es que el rastro de la realidad puede identificarse entre la inmensidad de las construcciones simbólicas que involucran nuestro encuentro– ¿quién observa a quién con mayor autoridad o claridad intelectual?, ¿yo, el “antropólogo”, recolector de datos etnográficos; “documentalista” que esa tarde extrae la imagen de ella mientras se sienta frente a su vieja televisión para almacenarla en un Mini-DV que luego revisaré y editaré lejos de allí, o ella, que en su propia casa, observa, asume y significa mi presencia intrusa? En el fin de todo, como una certeza casi perceptible, una curiosidad mutua, sembrada de abismos de toda clase, parece delinearse como una vereda entre nosotros.
520 _aEl cine documental ya no puede ser visto como un género impoluto ni (hasta cierto punto) marginal de la producción cinematográfica, una especie –como lo expresó alguna vez el documentalista chileno Patricio Guzmán– de «música de cámara» para públicos iniciados. Por el contrario, hoy, su estética y principios formales han traspasado su región cinematográfica y se insertan en áreas muy distintas de la imagen en movimiento, de las artes visuales al reality show o la pornografía. Su presencia inunda las programaciones de festivales antes exclusivamente dedicados a la ficción, y por si fuera poco, cada vez hay más espacios y encuentros exclusivamente dedicados a su exhibición y difusión. Sin embargo, y a pesar del auge y, habrá que admitirlo, la moda que por estos años rodea al cine documental y sus derivados, su análisis serio permanece en un segundo plano, detrás de todas las fanfarrias que festejan, por ejemplo, su “pertinencia” en campos tan disímbolos como la política, la historia y el ambientalismo. Si bien en nuestros días el documental (o al menos ese cine construido sobre lo real que da forma al concepto de documental) también se ubica en el centro de la vanguardia audiovisual y sus áreas de experimentación, éste ha cambiado mucho desde sus orígenes. Sus límites, como los de otras disciplinas, se han vuelto porosos y, como nunca antes, sus intereses se extienden a territorios que tienen más que ver con la imaginación y la interpretación consciente y experimental del mundo.
546 _aTexto en español
600 0 _ajamgz2017-08
_929229
650 1 4 _aCine
_vRevistas
_zMéxico
_930325
650 2 4 _aPublicaciones Seriadas
_zMéxico
_930326
650 2 4 _aCritica cinematográfica
_xRevista
_zMéxico
_930327
650 2 4 _aCritica cinematográfica
_xPublicaciones Seriadas
_zMéxico
_930328
650 2 4 _aCine documental
_919731
650 2 4 _aCine etnográfico
_931642
650 2 4 _aCine antropológico
_931643
653 _aIcónica No. 6
773 0 _tIcónica
_gNo. 6 (otoño, 2013)
_oTerritorio documental
942 _2ddc
_cCR
999 _c86877
_d86877