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022 _a1887-7494
040 _aCo-BoBEC
_bspa
_cCo-BoBEC
041 _aspa
100 _aEl-Hassan, Azza
_eautor
_929016
245 _aIdentidad árabe y revoluciones televisadas:
_bEl poder de los espectadores /
_cAzza El-Hassan
260 _aMadrid :
_bCaiman Ediciones,
_c2011
300 _apáginas 12-13
500 _aDossier especial sobre el papel jugado por las imágenes y por los cineastas en las recientes revoluciones del mundo árabe.
504 _aContiene datos biográficos y filmográficos del autor
505 _aGRAN ANGULAR: Imágenes en la revolución
520 _aEn 1993, en un pueblo del Alto Egipto, un caso de histeria colectiva se desató entre jóvenes colegialas. Las niñas exhibían síntomas de llanto incontrolado y desvanecimientos. La televisión egipcia hablaba del efecto de los exámenes en los estudiantes y el caso fue retransmitido en todo el país. Poco después, varias mujeres en distintas partes de Egipto mostraron síntomas parecidos. Era un caso clásico de histeria colectiva masiva. Estas mujeres, sencillamente, se identificaron con las jóvenes, aunque las afectadas no estaban en contacto directo con las niñas. Contrajeron la enfermedad simplemente viendo la televisión.¿Podría ser, acaso, que el efecto dominó de las revoluciones que se extienden por el mundo árabe fuera tan solo un caso de identificación y simpatía entre espectadores habituales de televisión? Después de todo, las revueltas tunecinas comenzaron cuando Bouazizi, un vendedor callejero, creó un espectáculo consciente al prenderse fuego ante un ministerio. Su acto fue retransmitido por televisión, el pueblo tunecino empatizó con él y tomó las calles. Y entonces, la revolución de Túnez fue ampliamente cubierta por la televisión por satélite y mantuvo a los espectadores árabes hipnotizados frente a la pantalla. Cuando el alzamiento egipcio siguió al tunecino, los manifestantes en la Plaza Tahrir sostenían pancartas en las que se leía “Gracias, Túnez”. En otros países, como Jordania y Yemen, los manifestantes llevaban pancartas que decían “Gracias, Túnez y Egipto”. Los manifestantes agradecían a tunecinos y egipcios que les ofrecieran una experiencia delegada que les llegaba a través de la televisión. Pero, ¿por qué los espectadores árabes de esas revoluciones concretas de pronto se vuelven espectadores activos? Después de todo, no es la primera vez que una revolución es televisada. ¿Qué es lo que ha cambiado ahora?
546 _aTexto en español
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653 _aCahiers du cinema: España No. 44
773 0 _tCahiers du cinema: España
_gNo. 44 (abril, 2011)
_oNúmero extraordinario / Revolución
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999 _c86332
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