000 03844naa2a22003971i 4500
001 12987
003 OSt
005 20180521104630.0
008 151104s2016 xx gr 000 0 und d
022 _a2253-7317
040 _aCo-BoBEC
_bspa
_cCo-BoBEC
041 _aspa
100 _98793
_aHeredero, Carlos F.
_eautor
245 _aEditorial:
_bStillman, Ferrara /
_cCarlos F. Heredero
247 _aCahiers du cinema. España
260 _aMadrid :
_bCaimán Ediciones,
_c2016
300 _apágina 5
520 _aSendos cineastas norteamericanos abren y cierran, respectivamente, el presente número de Caimán CdC: Whit Stillman y Abel Ferrara. Dos cineastas de la misma generación (el primero nacido en 1952; el segundo, en 1951). Dos creadores de trayectorias muy diferentes: la de Ferrara, que comienza en 1979, es temprana, larga, continuada y relativamente prolífica (veinte largometrajes, varios documentales, algunos episodios de series televisivas); la de Stillman, que arranca en 1990, es tardía, exigente, intermitente y exigua (cinco únicos largos en veintiséis años de carrera). Y las diferencias no acaban ahí. Abel Ferrara (nacido en el convulso Bronx neoyorkino) es un explorador de universos violentos, de atmósferas nocturnas (The Prince of Darkness se titula un estudio sobre su cine), del subsuelo más atormentado que hierve bajo los pies –y bajo el alma– de personajes sacudidos por pasiones descontroladas y culpas que parecen atávicas en busca de redención. Entre los títulos españoles de algunas de sus películas aparecen palabras como asesino, crimen, venganza, corrupción, adicción, secuestro, peligro y funeral. Sus imágenes, con frecuencia inestables o enfurecidas, parecen contagiadas de la misma fiebre y de equivalente temblor mortuorio. Whit Stillman (hijo de la capitalina Washington) es un fino analista de costumbres, un ironista capaz de radiografiar con subterránea y pudorosa distancia los códigos morales, la gestualidad corporal y las convenciones relacionales de cultivadas élites sociales retratadas en sus hábitats más representativos, ya sean –aquellas y estos– los de los años noventa, los de comienzos de los ochenta o las postrimerías del siglo XVIII. Los sintéticos títulos de sus películas se construyen con palabras tan expresivas de su cosmopolita vocación cultural como de su preferencia por el análisis de los grupos sociales y de las relaciones que los cohesionan o los perturban: Metropolitan, Barcelona, damiselas, amor, amistad. Su estilo visual es tan minimalista como las relaciones que sus imágenes auscultan. Sus diálogos, cómo suenan y cómo son percibidos, son la materia misma de una puesta en escena que se contagia de su etérea ligereza, de su punzante ingenio y de su lacónico sustrato satírico.
546 _aTexto en español
600 _ajamgz2017-07
_927403
600 _aStillman, Whit
_d1952-
_927401
600 _aFerrara, Abel
_d1951-
_927402
650 0 0 _aCine
_vRevistas
_zEspaña
_926165
650 0 0 _aCine
_vRevistas
_zMadrid
_926166
650 0 0 _aPublicaciones Seriadas
_zEspaña
_926167
650 0 0 _aPublicaciones seriadas
_zMadrid
_926168
650 0 0 _aCritica cinematográfica
_xRevista
_zEspaña
_926189
650 0 0 _aCritica cinematográfica
_xRevista
_zMadrid
_926190
650 0 0 _aCritica cinematográfica
_xPublicaciones seriadas
_zEspaña
_926191
650 0 0 _aCritica cinematográfica
_xPublicaciones seriadas
_zMadrid
_926192
650 0 0 _aCine norteamericano
_xPelículas cinematográficas
_vCrítica e interpretación
_924354
650 0 0 _aCine estadounidense
_xPelículas cinematográficas
_vCrítica e interpretación
_924355
653 _aCaimán cuadernos de cine No. 54
773 0 _tCaimán Cuadernos de Cine
_gNo. 54 (105) (noviembre, 2016)
_oAmor y amistad, Whit Stillman
942 _2ddc
_cCR
999 _c85963
_d85963