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100 _aKluge, Alexander
_eautor
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245 1 0 _a120 Historias del cine /
_cAlexander Kluge ; Carla Imbrogno (edición) ; Nicolás Gelormini (traducción)
260 _aBuenos Aires:
_bCaja Negra,
_c2010
300 _a320 páginas
505 _aContenido: Sobre Alexander Kluge. Nota bibliográfica por Carla Imbrogno - 120 Historias del cine. Nota preliminar - Capítulo I. Una luz que traquetea fuerte - Capítulo II. Una patria por fuera de lo real - Capítulo III. El almacén de la felicidad - Capítulo IV. Filmar en la guerra/la lucha por el cine - Capítulo V. El diablo como animador - Capítulo VI. La bomba en la oficina imperial de indemnizaciones - Capítulo VII. Nadie quiere estar completamente a oscuras frente al televisor - Notas y referencias - Filmografía de Alexander Kluge - Entrevista: "La historia del cine viene a nosotros desde el futura" realiazada por Carla Imbrogno
520 3 _a“Novelista, cuentista, director de cine, rumiante empedernido, cronista, productor de radio y televisión, pedagogo, pensador político y social: Alexander Kluge es una figura gigante de la cultura alemana. Junto con Pasolini, representa lo más vigoroso y original de la idea europea del artista como intelectual, el intelectual como artista, que floreció en la segunda mitad del siglo XX. Unos cuantos de sus muchos libros y películas son logros brillantes, esenciales.” Susan Sontag Ex colaborador de T.W. Adorno en su juventud, Alexander Kluge comenzó su carrera cinematográfica como asistente de Fritz Lang y pocos años más tarde se erigió en “padre” del Nuevo Cine Alemán, movimiento que revitalizó el cine de ese país y que posibilitó el surgimiento de directores como R. W. Fassbinder, Werner Herzog y Wim Wenders. Las 120 historias que componen este libro, parciales y “subjetivas” según nos advierte el propio Kluge, tratan de la edad temprana del celuloide -ese cinéma impur de tiempos en que la imagen cinematográfica combinaba elementos del teatro, las artes plásticas y la literatura -, de la azarosa separación entre cine documental y de ficción, y de cómo el sol, a través de su juego de luces, fue quizá pionero del cine de autor. Narran el brío con el que las masas se apropiaron de ese cine reciente, los avatares de un nacionalsocialista en Hollywood, los proyectos truncos de Tarkovski y de Fritz Lang, y se interrogan por la posibilidad de poner en imágenes la plusvalía o el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero por sobre todo atestiguan una cosa: que el “principio cine” -tan antiguo como el sol y las representaciones de luz y oscuridad en nuestras mentes - surge mucho antes que el arte de filmar ya que se basa en la comunicación pública de lo que nos “mueve por dentro”; y que esa utopía que tiene lugar desde antaño en la cabeza del espectador no desaparecerá con la llegada de la tecnología digital, pues incluso cuando los proyectores hayan dejado de traquetear habrá siempre algo que “funcione como cine”.
546 _aTexto en español
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