Imagen de Google Jackets

Crítica: Ninfomania de Lars von Trier / Naief Yehya

Por: Tipo de material: ArtículoArtículoIdioma: Español Analíticas: Mostrar analíticasDetalles de publicación: México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2014Descripción: páginas 38-39ISSN:
  • 2007-3895
Tema(s): En: Icónica No. 10 (otoño, 2014)Resumen: Texto crítico de la película danesa, alemana, francesa y belga Ninfomanía (Nymphomaniac) (2013), dirigida por Lars von Trier. El formato de la película podría evocar una larga sesión de psicoterapia (algo que Von Trier repudia), pero más bien recuerda las novelas licenciosas del siglo XVII, en particular la tradición de las prostitutas filósofas, un género blasfemo explorado por autores desde Bocaccio y Aretino hasta Andréa de Nerciat, Fougeret de Montbron y el propio Marqués de Sade, en el que la protagonista describe sus aventuras sexuales con intención de excitar pero también de divertir y predicar una antimoral. Esta es una de las aportaciones más transgresoras de la pornografía: la mujer que no es castigada por sus deseos sexuales, sino que por el contrario es una observadora aguda que pone en evidencia la hipocresía de la sociedad y la fragilidad de las instituciones ante la tentación sexual. Cuando Von Trier anunció que su próximo filme sería explícitamente pornográfico no exageró, sin embargo lo que hizo fue una amena reflexión filosófica entre coitos sobre la naturaleza del deseo y del mal que pasa por la pesca con mosca (fly-fishing), los números de Fibonacci, el cisma de la iglesia cristiana y la historia de la música entre otros temas. Joe y Seligman, representan la dualidad que caracteriza al propio Von Trier, el humor y la angustia, la rigidez formal y la fluidez onírica, la racionalidad y los instintos. Entre ambos fabrican un universo delirante e imaginario, una fábula del “sexo que habla” y que no tiene la menor intención de realismo. La pornografía tiene como función estimular la libido al crear una ilusión esquizofrénica del sexo: mostrarlo en close up de forma hiperrealista pero a la vez en improbables narrativas fantasiosas, donde todas las mujeres están siempre disponibles y deseosas. Lars von Trier presenta actos sexuales explícitos (con dobles de cuerpo) que rara vez son apetecibles, o si resultan excitantes, su atractivo radica precisamente en que a menudo carecen de emociones, son dolorosos, desesperados y parecen empujar a la narrativa hacia la tragedia. Más que una gozadora insaciable, la joven Joe parece una administradora de recursos, siempre fría, calculadora y pragmática. Von Trier enfatiza que el título se refiere a una condición médica: el estado de deseo permanente, denominado también furor uterino, que ha sido concebido desde su descubrimiento-invención en el siglo XVIII como una condición patológica de la mujer, la cual al desear sexualmente es por fuerza monstruosa, perversa y pérfida y por tanto representa una amenaza contra el orden patriarcal. En su juventud Joe es parte de un grupo de jóvenes que desprecian el amor y prometen nunca sucumbir a esa pasión, ni siquiera a tener sexo con la misma persona dos veces, ya que el amor es tan sólo «deseo más celos». Su lema es «Mea vulva, mea maxima vulva». Mientras el sexo promiscuo es un intercambio eficiente y gratificante en la economía emocional, el amor es confuso y representa la verdadera esclavitud; de ahí que cuando Joe se enamora y tiene un hijo pierde su única certeza: el orgasmo
Valoración
    Valoración media: 0.0 (0 votos)
No hay ítems correspondientes a este registro

Texto en español

Instituto Distrital de las Artes - Idartes

Cra 8 No. 15 - 46 Bogotá - Colombia

Código Postal: 110321

Horario de atención: Lunes a Viernes 7:00 a.m. a 4:30 p.m.

Jornada continua

Centros de Atención

Contáctenos

PBX: (+57) 1 379 5750

contactenos@idartes.gov.co

notificacionesjudiciales@idartes.gov.co

Formulario de peticiones, quejas, reclamos y denuncias Políticas



Tecnología Koha implementada por

logoDossierSoluciones