Sueño eterno de Strangelove or : how i learned to stop worrying and love the bomb, de stanley kubrick, Juegos, calientes, guerrafría
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ArtículoDetalles de publicación: 2001Descripción: p. 154-157Tema(s):
En: Kinetoscopio No. 56-57 (2001)Resumen: Pocos directores han tenido la independencia y la brillantez de Stanley Kubrick, el mismo que después de levantar una polvareda social, religiosa y moral con Lolita (1962), se propuso para su siguiente filme desmitificar la Guerra Fría y burlarse de todos aquellos que detentaban -ridículamente solemnes- el poder, fuera éste político, militar, social, cultural o intelectual. La situación mundial era muy distinta en los años sesenta, con dos extremos políticos claros y antagónicos, representados por Washington y Moscú, mientras en los Estados Unidos, en plena era de la crisis cubana, se padecían los estertores de una rabiosa fiebre anticomunista, avivada por grupos de derecha, racistas y de doble moral.
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