Presenta el caso de Oury Jalloh, un refugiado de Sierra Leona que murió en un incendio en una celda de la policía en Dessau, Alemania, en 2005, con sus manos y pies encadenados a una cama. El caso causó indignación nacional e internacional. La versión corta de la historia dice: en 2007, dos oficiales fueron acusados de causar daños corporales con consecuencias fatales y homicidio involuntario, respectivamente, pero fueron absueltos en diciembre de 2008 por falta de pruebas.
Honrada con el Deuschten Human Rights Film Award 2008 - Categoría amateur