Ortega Torres, José Luis

Crítica: Cumbres de Gabriel Nuncio / José Luis Ortega Torres - México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2014 - página 48

Texto crítico de la película mexicana Cumbres (2013), dirigida por Gabriel Nuncio.

Entre los modernos clásicos de la nota roja nacional se encuentra el asesinato de Cumbres, sucedido en 2006 en la colonia de ese nombre en Monterrey, suceso que convirtió al homicida Diego Santoy Riveroll en una figura que llamó la atención de los medios de comunicación nacionales al asegurar que el crimen había sido planeado por su exnovia, Érika Peña. Este crimen dio pie al videohome El asesino de Cumbres (Miguel Marte y Angie Martínez, 2006) y al filme Piel rota (Leopoldo Laborde, 2014), ambos trabajos siguiendo casi al pie de la letra los hechos sangrientos como sucedieron en marzo del 2006. Cumbres, la opera prima de Gabriel Nuncio, parte de ese mismo hecho para darle una vuelta de tuerca interesante partiendo no de la sangre, sino de lo que vino después: la huida de los personajes centrales. Poco se recuerda que tras los asesinatos, Diego Santoy y su hermano Mauricio –ajeno al homicidio– huyeron de Monterrey iniciando un recorrido por la República. Esos días “a salto de mata” son los que le sirven a Nuncio para crear en Cumbres una reflexión acerca de la soledad, el amor fraterno, la inocencia perdida y la seducción criminal, todo ello sin exabruptos, sin una gota de sangre ni un alarmante cadáver a cuadro, ergo, sin morbo. No importa el asesinato en sí, ni las consecuencias morales o judiciales, ni tampoco los remordimientos personales.


Texto en español

2007-3895


jamgz2017-09
Nuncio, Gabriel 1979-


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Icónica No. 10