TY - GEN TI - Dossier: : Héroes y princesas, todavía SN - 2007-3895 PY - 2014/// CY - México: PB - Cineteca Nacional, , Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, KW - jamgz2017-08 KW - Cine KW - Revistas KW - México KW - Publicaciones Seriadas KW - Critica cinematográfica KW - Revista KW - Cine animado KW - Película cinematográfica KW - Crítica e interpretación KW - Animación KW - Icónica No. 9 N1 - Feo, fuerte y formal /; Arturo Sánchez García.; páginas 18-21.; Los arquetipos del héroe tradicional se están quebrantando, y con ello las masculinidades hegemónicas de los héroes infantiles, pero sólo en apariencia. Los nuevos “héroes feos”, más que transgresiones revolucionarias, representan una serie de permisividades codificadas por el nuevo mercado de la animación, precavido de los requisitos impuestos por las políticas de igualdad contemporáneas. Cuando era niño aprendí que todo hombre que se precie de serlo debía ser feo, fuerte y formal. Mi padre insistía en que eran las tres efes del buen hombre mexicano. Yo me resistía a aceptarlo.Entendía lo de fuerte y formal, pero no podía aceptar la fealdad como condición de masculinidad. ¡Yo quería ser un superhéroe! Y los modelos a seguir que teníamos entonces eran siempre héroes guapos, musculosos, blancos o rubios, y sí, fuertes y formales. Pero parece que hay ahora una oferta de masculinidad no hegemónica aceptada, que no sólo tolera la fealdad sino que la celebra en el heroísmo. Sin embargo, hay en los nuevos “héroes feos” –por lo menos– dos paradojas: primero, tienen más sentido para el mercado que para la épica que alguna vez inspiraban, y segundo, pocos niños aspiran ahora a ser un héroe feo. Los héroes juegan hoy un papel distinto en el imaginario social. La animación dejó atrás las leyendas, fábulas, cuentos infantiles y representaciones de literatura clásica para dar paso a agresivos productos de mercado. Con La sirenita (The Little Mermaid, Disney) en 1989 viene el renaissance de las animaciones altamente rentables, y las lecciones en valores y moralejas, que antes eran condiciones de los héroes infantiles, se reemplazaron gradualmente con historias altamente predecibles y condicionadas por la minimización del riesgo en los personajes y las narrativas. La eventual digitalización de las grandes producciones de animación (desde Toy Story de Pixar en 1995) facilitó la producción y la comercialización masiva de productos promocionales. Se expandió la audiencia cubriendo a niños y niñas y personas adultas al mismo tiempo, y también se transformaron las historias, los perfiles, y el destino de nuestros héroes; Princesas en un mundo de hombres /; Aurora Tejeida.; páginas 22-26.; Las princesas están cambiando, pero siguen viviendo en un mundo de hombres, no sólo porque las historias siguen manteniendo de un modo u otro el orden patriarcal, sino porque las mujeres siguen teniendo una participación muy secundaria en la industria fílmica estadounidense. Lo fílmico y lo extrafílmico coinciden por prejuicios sociales y comerciales. No tengo nada en contra de las princesas» dice Linda Holmes en una carta para Pixar publicada por la National Public Radio en el verano del 2009. «Y no tengo nada en contra de las películas de princesas, pero, ¿no tuvimos ya suficiente de las princesas de Disney?».Cuando Pixar anunció que su décima tercera película sería su primera producción con un protagónico femenino, críticos de entretenimiento y cultura pop como Holmes, fueron de los primeros en anunciar su emoción, pero también fueron los primeros en preguntarse por qué el primer protagónico femenino de Pixar tenía que ser una princesa cuando los protagonistas de sus filmes anteriores habían sido mucho menos tradicionales. «¿No podría su primer protagónico femenino ser tan interesante como sus personajes femeninos secundarios? Ratatouille (Disney/Pixar, 2007) tiene un chef, WALL·E (Disney/Pixar, 2008) tiene a Eva, Los Increíbles (The Incredibles, Disney/Pixar, 2004) tiene súper héroes», continúa Holmes. Lo que intenta decir en su artículo es que no tendría nada de malo que Pixar tuviera, no una, sino varias películas sobre princesas, siempre y cuando también tuviera una película para todas las demás niñas y mujeres que no somos princesas. Aun así, cuando Valiente (Brave, Dinsey/Pixar, 2012) salió en cartelera fue evidente que inclusive las mujeres menos emocionadas por ver otra película sobre princesas tenían de qué emocionarse. Las princesas habían cambiado, pero no sus circunstancias ni lo que las rodeaba N2 - Hemos aprendido que los héroes sortean una serie de problemas que muy a menudo comienzan por la falta de fe en sí mismos o el desconocimiento de sus habilidades (Neo, Luke Skywalker, He-Man, Seya, Harry Potter, Bilbo y Frodo Baggins, entre otros, pueden ser buenos ejemplos) o por una tragedia que los impulsa a resarcir un daño (los miles de vengadores musculosos tipo Arnold Schwarzenegger o Chuck Norris). Lo que no se había visto, hasta hace poco, al menos en el cine de gran comercio, era que esos héroes pudieran ser francamente feos, o gordos. Por otra parte habíamos aprendido que las mujeres eran princesas y requerían el favor de un héroe (ya fuera un superado o un fortachón) para salir del peligro y, peor, para ser alguien. Incluso las más decididas, como –no puede pasarse por alto el próximo sustantivo– la Princesa Leia, Fiona o Trinity, requerían en algún momento decisivo apoyarse en una figura masculina. Y, hace poco, llegó Mérida (la primera protagonista femenina de Pixar) y cambió casi todo, porque si bien ella no necesita de un hombre, sí se define en oposición a la masculinidad, y bajo sus reglas. Los héroes feos y las mujeres independientes abren una discusión incipiente y poco decidida sobre un modelo patriarcal que las imágenes en movimiento han ido reproduciendo una y otra vez. Más que mostrar las cuarteaduras del paradigma, se empiezan a iluminar sus ángulos menos vistos, probablemente porque sólo atendiendo a sensibilidades que comienzan a dudar de lo aprendido los grandes consorcios pueden seguir haciendo negocio ER -