Pornografía: Invasión, conquista y colonización de la realidad por el imaginario del deseo /
Naief Yehya
- México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2013
- páginas 14-17
¿Qué no hay una relación entre lo pornográfico y la obsesión por ver a otros en espacios controlados dentro de los reality shows? El vínculo podría estar asociado con ver lo real.
Dos corrientes antagónicas nutren al género pornográfico. Por un lado se trata de un género que depende de escenarios fantásticos, de un mundo plagado de mujeres multiorgásmicas siempre excitadas y disponibles, de hombres con erecciones instantáneas e infalibles, es decir el universo de la proverbial pornotopía. Por otro lado este es el género del extremo realismo genital, de la confesión orgásmica visual y de la revelación corporal. La porno –término con el que usualmente nos referimos al estereotipo pornográfico contemporáneo que más o menos podemos simplificar como el hardcore– es a la vez escapista y documental. La ilusión calenturienta y el registro escrupuloso del placer son el yin y yang de la pornografía, corrientes alternas que hacen funcionar a una especie de motor de dos tiempos del imaginario.La porno revela universos secretos y desconocidos, territorios del placer ocultos entre los pliegues de la carne y en los laberintos del inconsciente. Su transgresión en buena medida corresponde a poner en evidencia y mostrar en detalle las reacciones físicas y secreciones genitales que al no depender de la razón han sido consideradas desde la antigüedad indignas y vergonzosas, como funciones que nos animalizan. Si bien la función pragmática del porno es excitar al espectador, es importante señalar que las representaciones sexuales explícitas prometen resolver, por la vía visual, el misterio del sexo, en particular del sexo femenino. De tal manera la eyaculación representa literalmente el clímax del imaginario porno ya que valida y certifica el realismo. Sin embargo, salvo algunos casos peculiares, como en los videos consagrados a mostrar explosivas eyaculaciones femeninas, el sexo femenino preserva sus secretos y el orgasmo de la mujer sigue siendo materia de fe, una sensación fácilmente falsificable y un acertijo.
Texto en español
2007-3895
jamgz2017-08
Cine--México--Revistas Publicaciones Seriadas--México Critica cinematográfica--Revista--México Critica cinematográfica--Publicaciones Seriadas--México Cine pornográfico Cine erotico Reality show