Texto recuperado: Manifiesto del cine futurista /
Traducción del italiano: Abel Muñoz Hénonin
- México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2013
- páginas 35-39
Bajo el influjo poético de Rimbaud («hay que ser absolutamente moderno») y de Apollinaire («nada de nostalgias»), con la presencia masiva de las nuevas máquinas (el teléfono, el cinematógrafo, el automóvil, el tranvía, el avión y todo tipo de maquinaria de combustión interna), además del espíritu nacionalista y guerrero, las lecturas de la filosofía de Nietzsche y del manifiesto De lo espiritual en el arte de Kandinski, y la música wagneriana, brotará el movimiento futurista. Amantes de la velocidad, el dinamismo y la simultaneidad, Marinetti y su grupo dominan la escena de Milán y Florencia, y animan el mundo cultural italiano de principios del siglo XX, innovan en las costumbres y estimulan las energías. Así, el futurismo representaba el intento consciente de ubicar al nuevo arte italiano en la delantera de las vanguardias europeas. La iniciativa cinematográfica de los futuristas planteaba las posibilidades de convertir el cine en un medio de expresión de la plurisensibilidad. Realizaban cortometrajes sin escenografía y argumento o se ocupaban de fragmentos de la vida real caotizando sus objetos, también mostraban polémicas contra la cultura del pasado pesimista, o secuencias de pura expresión geométrica y gustaban plasmar de colores la imagen con “música cromática”. Su filme, Vida futurista (Vita futurista, Arnaldo Ginna, 1915-16), hoy perdido, representó una especie de matriz de casi todo el cine avant-garde por manifestarse. A este filme le siguió el texto (que aquí recuperamos íntegro) La cinematografía futurista, mejor conocido como El manifiesto del cine futurista. Apareció en 1916 en el número 9 de la revista L'Italia futurista. Lo firmaban Filippo Tommaso Marinetti, Bruno Corra, Emilio Settimelli, Arnaldo Ginna. Giacomo Balla y Remo Chiti. El manifiesto irradió directa o tangencialmente la obra fílmica de Léger, Dulac, Eisenstein, Pudovkin, Vértov, Gance, L'Herbier, Buñuel, Richter, Disney, Kózintsev, McLaren, Marker y Mekas, entre muchos otros.
El cinematógrafo futurista agudizará, desarrollará la sensibilidad, acelerará la imaginación creadora, dará a la inteligencia un prodigioso sentido de simultaneidad y omnipresencia. El cinematógrafo futurista colaborará así a la renovación general susti-tuyendo a la revista (siempre pedante), al drama (siempre previsto) y matando al libro (siempre tedioso y oprimente). Las necesidades de la propaganda nos obligarán a publicar un libro de tanto en tanto. Pero preferimos expresarnos mediante el cinematógrafo, los espectaculares con palabras en libertad y los anuncios luminosos móviles.Con nuestro manifiesto El teatro sintético futurista, con las victoriosas giras de la compañía dramática, Gualtiero Tumiati, Ettore Berti, Annibale Ninchi, Luigi Zoncada, con dos volúmenes del Teatro sintético futurista conteniendo 80 sumarios teatrales, hemos iniciado en Italia la revolución del teatro en prosa. Previamente otro manifiesto futurista había rehabilitado, glorificado y perfeccionado el teatro de variedades.Es lógico entonces que hoy llevemos nuestro esfuerzo vivificador a otra zona del teatro: el cinematógrafo. A primera vista, el cinematógrafo, nacido hace pocos años, puede parecer ya futurista puesto que está privado de pasado y está libre de la tradición. En realidad, al surgir como un teatro sin palabras, ha heredado toda la basura más tradicional del teatro tradicional.
Texto en español
2007-3895
jamgz2017-08
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