Los muchachos no lloran, de Kimberly Pierce : declaración de sexo
- 2000
- p. 64-68
En la historia de Los muchachos no lloran se puede apreciar que la declaración del sexo no es un simple protocolo, ni la observancia de un orden de clasificación y regulación. En esta película sobre alguien de Nebraska se hace evidente que aclarar el sexo es asumir que hay eteros -Otro-, decir no al autoerotismo y a la impotencia. En la carreta, al salir de Lincoln, Brandon ve por el espejo retrovisor y vemos en él sus ojos enmarcados; esos ojos son los de Teena, la niña que ha dejado atrás. También Brandon, cuando su primo le corta el cabello ante un espejo, se ve allí como un hombre; y más adelante, en falls City, en la escena donde se prepara y viste, se reconoce hombre ante un tercer azogue. Lo que busca de forma evidente Brandon es que vean en él a un hombre, pero desde Lincoln llega persiguiéndole la otra visión que de Teena se ha dado, ha sido vista como mujer.
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