Marsella sigue siendo una ciudad peculiar. Ante el turismo masivo que asola el Mediterráneo, enarbola su fama de ciudad portuaria dura y mantiene su identidad propia dentro de Francia. En el corazón de su asilvestrada avenida Canebiere, se lleva a cabo un festival de cine también muy particular, de fuerte personalidad, capitaneado con criterios contundentes por Jean Pierre Rehm. Una de sus principales apuestas son los jóvenes directores de desafiantes filmes “al acecho del menor estallido, de la más pequeña promesa de belleza y de importancia”.
FID Marseille
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