Carancho, de Pablo Trapero : la urgencia de la felicidad
- 2010
- p. 63-65
Sosa es un abogado sin licencia que trabaja para algo llamado la Fundación, en realidad un negocio donde asisten legalmente a las víctimas de acciones de tránsito en ese Conurbano sin ley. Luján es médica y vive de hacer guardias de emergencias en un hospital de esa zona. Ambos, pues, son personajes con marcas, con un pasado que ha dejado huella y del que, metafóricamente, no podrán escapar. En algún momento, cuando el amor entre ambos surge, Sosa comete un error y queda al margen del juego. Luego, ambos se reencuentran y -cada uno por su lado, cada uno por sus motivos, pero definitivamente juntos- cuacarán una redención. Ambos deberán enfrentarse con una mafia enquistada en la propia policía (lo tremendo del filme es que es absolutamente creíble en ese punto; que es difícil interpretar esto sólo como herramienta para la ficción y la metáfora).
Carancho (Película cinematográfica)--Crítica e interpretación Cine--Colombia--Siglo XX--Revistas Películas cinematográficas--Crítica e interpretación Publicaciones seriadas--Colombia--Siglo XX