Abad Faciolince, Héctor

Mi nombre es Michael Caine - 2005 - p. 4-5

Durante más de diez años, forzado por la necesidad, Michael Caine -quien por esos días se llamaba Michael Scott- estuvo varias veces a punto de abandonar su carrera como actor. Si se hubiera rendido, habría retomado, quizá, la vida a la que estaba destinado como hijo de una familia obrera de la zona más pobre y decaída del sur de Londres: limpiador de pescado (como su padre), empleado doméstico (como su madre), o portero nocturno de burdel (como llegó a ser durante algunos meses de desesperación). Si se hubiera rendido, nadie recordaría su cara, y su única imagen cinematográfica, borrosa, inexistente, sería la de un montón de papeles desteñidos que desempeñó como extra en películas de segunda clase: un policía parado en una esquina, un grandulón mudo con mirada de idiota, un mensajero que atraviesa la calle.


Actores de cine--Crítica e interpretación
Cine--Colombia--Siglo XX--Revistas
Publicaciones seriadas--Colombia--Siglo XX