“Era una máquina de pensar argumentos. Le salían a borbotones, casi contra su voluntad. Y con tanta prisa que siempre le hacía falta la ayuda de alguien para pensarlos en voz alta y atraparlos al vuelo. Sólo que al terminarlos se le caían los ánimos. ‘~Lástima que haya que filmarlo'; decía. Pues pensaba que en la pantalla perdería mucho de su magia original”.
Cine y literatura--Colombia Cine--Colombia--Siglo XX--Revistas Publicaciones seriadas--Colombia--Siglo XX