Volvio una noche /
Eduardo Rovner
- La Habana: Casa de las Américas, 1991
- 100 páginas : 19 cm
- Teatro .
Eduardo Rovner: autor y director teatral, Premio Casa de las Américas, Primero y Segundo Premio Nacional de Dramaturgia, Premio Argentores en cuatro oportunidades, Premio ACE, Teatro XXI, Florencio de Uruguay, Municipal de Buenos Aires, Estrella de Mar y de los premios ACE y HOLA de Nueva York. Es autor de alrededor de cuarenta obras, representadas en diferentes países, como “Volvió una noche”, “Almas gemelas", "Cuarteto”, "Compañía”, "Lejana tierra mía", "Teodoro y la luna", “Sueños de náufrago”, "La mosca blanca", “Y el mundo vendrá” y "Concierto de aniversario", entre otras. Fue Director General y Artístico del Teatro San Martín, Director del Plan de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y participó, representando al teatro, del Consejo de Cultura de la Nación. Es fundador y Director de la Editorial Emergentes y fue Profesor de las materias “Taller de escritura dramática” y “Creatividad” en la Escuela Nacional de Arte Dramático y de la materia "Dramaturgia" en la Maestría en Teatro Argentino y Latinoamericano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Volvió una noche es una obra teatral del argentino Eduardo Rovner. Rovner tardó ocho años en escribirla porque la convivencia de los vivos y los muertos resultó ser un problema para él. Reescribió la obra muchas veces (así que existen más versiones) y después de ocho años en los que escribió otras obras, la envió a Casa de las Américas, y en 1991 ganó el premio Casa de las Américas. No fue el único premio que Rovner ganó con esta obra: ganó el premio Florencio (de la Asociación de los Críticos Uruguayos) y Argentores (de la Sociedad General de Autores de la Argentina) y la obra fue nominada a muchos otros premios. Consideraciones del Jurado del Premio Casa de las Américas: “La obra premiada, inscrita en el género de la Comedia, muestra un perfecto dominio del diálogo, la situación y la caracterización de sus personajes y logra hacer del humor una categoría estética. Así, bajo la aparente ligereza de la anécdota, hábilmente desarrollada, y sus recursos a lo “fantástico”, fluye una vena dramática que permite otras posibles lecturas de más hondas resonancias. En una primera lectura, “Volvió una noche” teje una hilarante trama de situaciones paradójicas a partir de la intrusión, en la vida del protagonista, de su posesiva madre, muerta años atrás. Pero poco a poco va adquiriendo densidad esa ambigua presencia de los muertos en la vida de los seres humanos; presencia que si por una parte sustenta la memoria colectiva y la pertenencia del individuo a la cadena de las generaciones, por otra parte limita su autonomía en el presente y traba las opciones objetivas que deben construir su búsqueda de un futuro personal e intransferible”.