Dossier: Malentendidos del largometraje de autor
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ArtículoIdioma: Español Analíticas: Mostrar analíticasDetalles de publicación: México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2014Descripción: páginas 21-33ISSN: - 2007-3895
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En: Icónica No. 8 (primavera, 2014)Resumen: En algún momento entre los años 50 y 60 del siglo pasado se fijó el paradigma bajo el que entendemos al cine de modo dado, sobreentendido. Una confluencia de instituciones e ideas fijó una utopía fílmica combativa y opuesta al cine de gran comercio: el largometraje de ficción de autor (o “de arte”). Uno casi nunca se detiene a pensar este paradigma-utopía porque los festivales, los departamentos académicos, los medios de crítica “seria”, etc., lo reproducen, incluso si en los hechos lo ponen en duda. A dos años de la aparición de Icónica queremos hacer un nostra culpa y pensar sobre esta idea hecha contra la que hemos trabajado muy a menudo pero con la que, también, nos hemos alineado frecuentemente. ¿Quién es al autor de una película? ¿El director? ¿Porque heredamos esa idea de la “política de los autores” de Cahiers du cinema y porque siempre se replica? La idea viene de la literatura y en esa medida no corresponde a un arte colaborativa e industrial más parecida en su creación a las músicas populares que a una persona escribiendo sobre su escritorio. Esta misma idea reproduce un ideal decimonónico del arte, aristocrático y exclusivista, que ensalsa sólo un tipo de productos, se ensaña con todo lo que parezca espectacular y redituable y deja fuera un montón de obras que no embonan en el molde, a menudo clasificadas como “cine de culto”. Y sin embargo, ese ideal de arte sucumbe ante el mercado y el espectáculo, reunidos en uno solo en los festivales, porque toda película solía ser una inversión importante y el largometraje, en los grandes festivales así como en los multiplexes, es la forma más fácil de comercializar el cine. Sin embargo, autores mayores como Maya Deren, Artavadz Peleshián y Chris Marker desarrollaron su carrera en obras breves y la brevedad es un fenómeno central en las nuevas formas de cine casero compartidas en línea. A 119 años de la aparición (oficial) del cine todavía tenemos todo por aprender.
El nombre del autor / Abel Muñoz Hénonin. Páginas 22-25. Tenemos tan asumido que los directores de películas son sus autores que olvidamos el carácter industrial y colectivo de la creación fílmica. Quizá este sea el mayor malentendido del paradigma bajo el que pensamos el cine.
Del largometraje al GIF /
Israel Ruiz Arreola. Páginas 26-29. En toda cabeza la palabra película equivale a largometraje. La idea tiene implicaciones relacionadas con un sistema de producción y distribución. Si contrastamos el largometraje con la expresión mínima más reciente de las imágenes en movimiento, el GIF, toda la idea de qué es y dónde está el cine se complica.
Las devaluadas monedas de cambio de la cinefilia /
José Luis Ortega Torres.
Páginas 30-33. Hay una vieja y aburrida discusión que contrapone el “cine comercial” al “cine de arte”. Pero se puede hacer desde otras coordenadas, en este caso “cine comercial” contra “cine de culto”. Los resultados son los mismos: se discuten medios de producción y distribución antes que problemas estéticos.
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