Asesino y cómplices (Hitchcock y nosotros) : el crimen en la obra de Hitchcock
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ArtículoDetalles de publicación: 2011Descripción: p. 52-54Tema(s):
En: Kinetoscopio No. 95 (jul.-sep. 2011)Resumen: A juzgar por el destino de sus personajes, Hitchcock tiene el dudoso honor de ser uno de ser uno de los creadores más sádicos que ha dado el cine. Ahogados, asfixiados, estrangulados, apuñalados, hechos explotar en pedazos, envenenados, apaleados, torturados hasta morir y hasta quemados... el repertorio letal es amplio. En manos de Hitchcock un zapato puede ser un arma mortal (Náufragos, 1944); un niño (Sabotaje, 1936) o un perro (La ventana indiscreta, 1954). -Eso sí, salvo contadas excepciones -un primer plano de las cuencas vacías, donde antes había ojos, surcadas por hilos de sangre en el rostro de un granjero destrozado por los pájaros-, la escena del crímen no tiene la descriptiva virulencia que tan bien explota gran parte del cine comercial contemporáneo.
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