En busca del presente /
Heredero, Carlos F.
En busca del presente / Carlos F. Heredero - Madrid : Caiman Ediciones, 2011 - página 5
Todo se mueve a gran velocidad en la Suecia del siglo XXI, y también en su cine. Se mueven las generaciones y las legislaciones (ahí está esa ejemplar regulación de ayudas estatales, a partir de 2006, para impulsar la participación de las mujeres en tareas creativas y de producción: todo un ejemplo de cómo se puede avanzar en la dura lucha por la equidad de géneros), se mueven los cineastas y sus influencias, las imágenes y las películas. Así, bajo el decidido impulso de figuras como Lukas Moodysson o Josef Fares (cuyas obras iniciales, nos dice Helena Lindblad, “han vertido savia nueva en nuestra industria cinematográfica, aquejada y malherida hasta entonces por una grave sequía de ideas” ), irrumpen después cineastas como Håkon Liu, Lisa Aschan, Richard Hobert, Björn Runge, Lisa Langseth, Teresa Fabik, Lisa Ohlin o Martin Jern y Emil Larsson, que se cuentan entre los más representativos de la avanzadilla actual. Cineastas para el aquí y ahora del cine de su país, para dentro y para fuera de sus fronteras, para enseñarnos a todos un poco de su sociedad y de su cine. El cambio es incesante y no resulta fácil fijar una radiografía. Pese a todo, Carlos Losilla avanza un diagnóstico:
“Las nuevas generaciones de cineastas suecos”, nos dice, “surgen de otras culturas –de la música popular, de la degradación urbana, de los paisajes de la crisis– y van más allá de la clase media, los problemas metafísicos o el hastío existencial”. Los fundacionales Sjöström, Sjöberg, Stiller y Bergman quedan muy lejos. La modernidad de Bo Widerberg, Mai Zetterling y Vilgot Sjöman también. Incluso Jan Troell o Lasse Hallström son ahora apenas lejanas sombras del pretérito. Las nuevas ficciones han ampliado su radio de acción, y a menudo sus formas, nos sigue diciendo Losilla, “han asimilado la gramática indie para negar, de algún modo, aquello que podríamos llamar lo ‘específico escandinavo’ tal y como se entendía hasta ahora”. Pero, entonces, ¿cuáles serían los rasgos actuales de la especificidad sueca...?, ¿con qué perfiles se nos presenta el cine sueco que circula hoy por todo tipo de foros y festivales...? En busca de una respuesta a estas preguntas, el ciclo ‘Novísimos. Cine sueco del siglo XXI’, propuesto por la SEMINCI de Valladolid, se adentra en un paisaje creativo en el que el ruido, la fragmentación, los mestizajes genéricos y sociales, las identidades morales y sexuales en cuestión, la multiculturalidad, las relaciones de poder y de clase, la exacerbación del color y de la forma, la cámara en mano, el hedonismo estético y las búsquedas plásticas conviven con ecos más o menos soterrados de las viejas angustias –y de las viejas formas– de una sociedad en acelerado proceso de transformación, que se ve obligada a interrogarse a sí misma para encontrar su lugar en el mapa actual de la globalización económica, social, cultural y, por supuesto, cinematográfica. Otro planeta cinematográfico más que se nos ofrece a todos para explorar y disfrutar.
Texto en español
1887-7494
jamgz2017-09
Cine--España--Revistas
Cine--Madrid--Revistas
Publicaciones Seriadas--España
Publicaciones Seriadas--Madrid
Cine sueco--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Nuevo cine sueco--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Cineastas suecos--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Cahiers du cinema: España especial No. 14
En busca del presente / Carlos F. Heredero - Madrid : Caiman Ediciones, 2011 - página 5
Todo se mueve a gran velocidad en la Suecia del siglo XXI, y también en su cine. Se mueven las generaciones y las legislaciones (ahí está esa ejemplar regulación de ayudas estatales, a partir de 2006, para impulsar la participación de las mujeres en tareas creativas y de producción: todo un ejemplo de cómo se puede avanzar en la dura lucha por la equidad de géneros), se mueven los cineastas y sus influencias, las imágenes y las películas. Así, bajo el decidido impulso de figuras como Lukas Moodysson o Josef Fares (cuyas obras iniciales, nos dice Helena Lindblad, “han vertido savia nueva en nuestra industria cinematográfica, aquejada y malherida hasta entonces por una grave sequía de ideas” ), irrumpen después cineastas como Håkon Liu, Lisa Aschan, Richard Hobert, Björn Runge, Lisa Langseth, Teresa Fabik, Lisa Ohlin o Martin Jern y Emil Larsson, que se cuentan entre los más representativos de la avanzadilla actual. Cineastas para el aquí y ahora del cine de su país, para dentro y para fuera de sus fronteras, para enseñarnos a todos un poco de su sociedad y de su cine. El cambio es incesante y no resulta fácil fijar una radiografía. Pese a todo, Carlos Losilla avanza un diagnóstico:
“Las nuevas generaciones de cineastas suecos”, nos dice, “surgen de otras culturas –de la música popular, de la degradación urbana, de los paisajes de la crisis– y van más allá de la clase media, los problemas metafísicos o el hastío existencial”. Los fundacionales Sjöström, Sjöberg, Stiller y Bergman quedan muy lejos. La modernidad de Bo Widerberg, Mai Zetterling y Vilgot Sjöman también. Incluso Jan Troell o Lasse Hallström son ahora apenas lejanas sombras del pretérito. Las nuevas ficciones han ampliado su radio de acción, y a menudo sus formas, nos sigue diciendo Losilla, “han asimilado la gramática indie para negar, de algún modo, aquello que podríamos llamar lo ‘específico escandinavo’ tal y como se entendía hasta ahora”. Pero, entonces, ¿cuáles serían los rasgos actuales de la especificidad sueca...?, ¿con qué perfiles se nos presenta el cine sueco que circula hoy por todo tipo de foros y festivales...? En busca de una respuesta a estas preguntas, el ciclo ‘Novísimos. Cine sueco del siglo XXI’, propuesto por la SEMINCI de Valladolid, se adentra en un paisaje creativo en el que el ruido, la fragmentación, los mestizajes genéricos y sociales, las identidades morales y sexuales en cuestión, la multiculturalidad, las relaciones de poder y de clase, la exacerbación del color y de la forma, la cámara en mano, el hedonismo estético y las búsquedas plásticas conviven con ecos más o menos soterrados de las viejas angustias –y de las viejas formas– de una sociedad en acelerado proceso de transformación, que se ve obligada a interrogarse a sí misma para encontrar su lugar en el mapa actual de la globalización económica, social, cultural y, por supuesto, cinematográfica. Otro planeta cinematográfico más que se nos ofrece a todos para explorar y disfrutar.
Texto en español
1887-7494
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