Perfil. Los planos del azar y el movimiento infinito:
Koza, Roger
Perfil. Los planos del azar y el movimiento infinito: Algunas observaciones sobre el cine de Otar Iosseliani / Roger Koza - México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2013 - páginas 18-22
El cine georgiano es un misterio que merece ser explorado. Otar Iosseliani, uno de sus grandes exponentes –ahora afincado en Francia–, encontró su voz haciendo uso del plano secuencia como materialización del tiempo libre (poblado por ociosos y por objetos).
En noviembre del año pasado vi (por primera vez en 35mm) Los rojos y los blancos (Csillagosok, katonák, 1967) del maestro húngaro Miklós Jancsó. En uno de sus tantos planos inolvidables se puede advertir a un conjunto de caballos cabalgando en dirección a la cámara.
La majestuosidad de la escena es en cierto sentido material, o se apoya en una relación pretérita que solía existir entre el referente (el caballo real) y su reproducción (la imagen del cuadrúpedo en cuestión). La apropiación fotoquímica de la luz y sus reflejos en los animales implicaba un reconocimiento óptico y sonoro por parte del espectador. Había un aprendizaje audioperceptivo sobre la representación del mundo, una forma de organizar la materia duplicada como fantasma material en la proyección que el espectador sabía codificar y experimentar, incluso cuando la gramática de un director como Jancsó era exigente debido a una estética exquisita a la que pocos estaban acostumbrados
Texto en español
2007-3895
jamgz2017-08
Iosseliani, Otar 1934-
Cine--México--Revistas
Publicaciones Seriadas--México
Critica cinematográfica--Revista--México
Critica cinematográfica--Publicaciones Seriadas--México
Cine georgiano--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Cine francés--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Icónica No. 7
Perfil. Los planos del azar y el movimiento infinito: Algunas observaciones sobre el cine de Otar Iosseliani / Roger Koza - México: Cineteca Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes CONACULTA, 2013 - páginas 18-22
El cine georgiano es un misterio que merece ser explorado. Otar Iosseliani, uno de sus grandes exponentes –ahora afincado en Francia–, encontró su voz haciendo uso del plano secuencia como materialización del tiempo libre (poblado por ociosos y por objetos).
En noviembre del año pasado vi (por primera vez en 35mm) Los rojos y los blancos (Csillagosok, katonák, 1967) del maestro húngaro Miklós Jancsó. En uno de sus tantos planos inolvidables se puede advertir a un conjunto de caballos cabalgando en dirección a la cámara.
La majestuosidad de la escena es en cierto sentido material, o se apoya en una relación pretérita que solía existir entre el referente (el caballo real) y su reproducción (la imagen del cuadrúpedo en cuestión). La apropiación fotoquímica de la luz y sus reflejos en los animales implicaba un reconocimiento óptico y sonoro por parte del espectador. Había un aprendizaje audioperceptivo sobre la representación del mundo, una forma de organizar la materia duplicada como fantasma material en la proyección que el espectador sabía codificar y experimentar, incluso cuando la gramática de un director como Jancsó era exigente debido a una estética exquisita a la que pocos estaban acostumbrados
Texto en español
2007-3895
jamgz2017-08
Iosseliani, Otar 1934-
Cine--México--Revistas
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Cine georgiano--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Cine francés--Película cinematográfica--Crítica e interpretación
Icónica No. 7


