Doble deshecho deliberado :
Correa R., Julián David
Doble deshecho deliberado : Del crepúsculo del amanecer - 1996 - p. 98-99
Un teatro del centro de la ciudad. Los avisos de la fachada anuncian, como siempre, una función doble. Esta vez se trata de Del crepúsculo al amanecer (From Dusk Till Dawn, 1996) y una cinta de karate. En el interior del teatro, a perpetuidad rigen las sombras que las imágenes de la pantalla acentúan y sólo la pausa entre las cintas disuelve por unos minutos. No es mucho el público: algunos pasan allí toda la tarde, dormitando entre las imágenes y la droga (como otra especie de colegas cinéfilos), algunos entran y salen, otros hacen su ligue y se marchan. Las cortinas roídas, las miradas de ahora-en-el-bano-o-a-la-salida-en-donde-quieras”, las pieles cetrinas y la soledad hacen pensar en el teatro donde Jon Voight atendió a su primer cliente en Perdidos en la noche (Midnight Cowboy, 1969). Cuando la luz se apaga y las sombras se reinstalan, empiezan los parpadeos de fuego y las nubes, en parte visibles y del todo olfateables: marihuana, bazuco y un poco de tabaco extraviado.
Películas cinematográficas--Crítica e interpretación
Cine colombiano--Productores y directores--Crítica e interpretación
Cine--Colombia--Siglo XX--Revistas
Crepúsculo al amanecer (Película cinematográfica)--Crítica e interpretación
Doble deshecho deliberado : Del crepúsculo del amanecer - 1996 - p. 98-99
Un teatro del centro de la ciudad. Los avisos de la fachada anuncian, como siempre, una función doble. Esta vez se trata de Del crepúsculo al amanecer (From Dusk Till Dawn, 1996) y una cinta de karate. En el interior del teatro, a perpetuidad rigen las sombras que las imágenes de la pantalla acentúan y sólo la pausa entre las cintas disuelve por unos minutos. No es mucho el público: algunos pasan allí toda la tarde, dormitando entre las imágenes y la droga (como otra especie de colegas cinéfilos), algunos entran y salen, otros hacen su ligue y se marchan. Las cortinas roídas, las miradas de ahora-en-el-bano-o-a-la-salida-en-donde-quieras”, las pieles cetrinas y la soledad hacen pensar en el teatro donde Jon Voight atendió a su primer cliente en Perdidos en la noche (Midnight Cowboy, 1969). Cuando la luz se apaga y las sombras se reinstalan, empiezan los parpadeos de fuego y las nubes, en parte visibles y del todo olfateables: marihuana, bazuco y un poco de tabaco extraviado.
Películas cinematográficas--Crítica e interpretación
Cine colombiano--Productores y directores--Crítica e interpretación
Cine--Colombia--Siglo XX--Revistas
Crepúsculo al amanecer (Película cinematográfica)--Crítica e interpretación


